Los instrumentos Harley Benton están en alza. Sólo hace falta pasear por cualquier foro internacional para ver que se están vendiendo por todo el mundo y cada vez tienen más adeptos. En cuanto a bajos, podríamos dividir sus modelos en tres rangos de precio: los básicos que rondan los 90 euros, la «gama media» que se sitúa entre los 150 y los 200, y la «gama alta», alrededor de los 300 euros. Si nos focalizamos en rango de precio de los 150€, y en modelos de inspiración clásica (Fender para ser exactos), tenemos dos modelos principales donde elegir. Un jazz bass, el Harley Benton JB-75 y un precision, el Harley Benton PJ-74. Vamos a analizar sus diferencias.

Por un lado, el Harley Benton JB-75 tiene la forma tradicional «offset«, o desigual, siendo algo más voluminoso que su hermano Harely Benton PJ-74. En cuanto a maderas, como buen bajo setentero, usa la madera reina de los jazz bass de esa década, el fresno americano. Este JB-75 es también heredero del elevado peso de los Fender de los 70’s, aunque la unidad que tenemos entre manos es sorprendentemente ligera, con tan sólo 4,22kg. Sin embargo, la mayoría de unidades rondan los 5kg, siendo este su principal inconveniente. Por contra, su balance tocando de pie es fenomenal. En el diapasón tenemos arce, aunque el JB-75 también está disponible con diapasón de Pau Ferro.

Por otra parte, el Harley Benton PJ-74 tiene la forma tradicional de los Fender Precision, con la parte inferior simétrica y el cuerpo ligeramente más pequeño que el jazz bass. En cuanto a maderas, tenemos aliso en el cuerpo, una madera generalmente más ligera que el fresno, y blackwood en el diapasón. El peso ligero del cuerpo perjudica notablemente el balance del instrumento, haciendo recomendable compensarlo con afinadores ultra ligeros y un puente de gran masa. Y la primera es una inversión bastante costosa.

Nuestra unidad del Harley Benton PJ-74 tiene también algo excepcional, ya que pertenece a una serie en la que probablemente se quedaron sin Blackwood y vino con diapasón de Pau Ferro, madera con mucho más pedigree.

En cuanto a electrónica, ambos bajos usan pastillas Roswell, probablemente una marca exclusiva para Thomann. Su calidad es variable, pero siempre decente. La cavidad interna suele ir mínimamente aislada con pintura especial. En el caso del PJ, no llevaba ningún tipo de aislamiento. Si queremos evitar interferencias y ruidos indeseados, invertir en cinta aislante especial es una clara recomendación.

Un punto crítico de ambos bajos es que los volúmenes son poco progresivos, siendo sensibles únicamente en el último tramo de su recorrido. El potenciómetro de tono funciona bien en ambos casos.

Mi experiencia en la calle con ambos instrumentos de serie (notar que el PJ tiene mejoras), debo remarcar que comparado con instrumentos de mayor gama, pecan de claridad en la mezcla, obligando a tocar a mucho volumen para poder tener cierta presencia. Así que la inversión principal y casi obligatoria si dais conciertos, es ponerle un buen par de pastillas. Por unos 100 euros (o menos si buscáis de segunda mano) hay infinidad de buenas opciones.

El mástil en los dos bajos es idéntico en cuanto a perfil y radio (16″), aunque el jazz bass es ligeramente más estrecho. El varniz utilizado en el mástil es diferente, estando el precision acabado en un tono vintage más amarillento. Ambos mástiles son muy cómodos pero me gusta más el tacto del precision.

En cuanto a los diapasones, también se siente más suave el Pau Ferro del PJ. El arce en el jazz bass está rematado con una capa de varniz demasiado fina, y se siente algo áspero. Y precisamente quien busca un diapasón de arce es en parte por su tacto suave. Quizás una visita al luthier para revarnizar el diapasón sería una buena idea.

Los puentes de ambos bajos son idénticos, de corte vintage con selletas de latón. Hasta la fecha se han dejado ajustar sin problema alguno. Los afinadores son supuestamente los mismos, pero los del jazz bass funcionan mucho más suaves. Los del precision funcionan correctamente, pero son de una acción muy dura. Esto demuestra que en este rango de precios, la calidad de un mismo componente puede variar notablemente.

El nivel de acabados de ambos bajos es excelente. La pintura del PJ es relativamente delgada, lo cual intuyo que será propensa a un envejecido (relic) atractivo. El jazz tiene un acabado brillante perfectamente ejecutado. El golpeador del JB es negro de una capa. Personalmente no me gusta demasiado. El del PJ es tipo tortoise, muy bien hecho.

En cuanto a la unión cuerpo mástil, el PJ es más que correcto, al nivel de Fender Mexico. El JB en este apartado merece una mención de honor. Es uno de los mejores encajes que he visto nunca, prácticamente impecable. He tenido en la mano muchos Fender USA, Sadowsky, etc, y el «neck pocket» no era mejor que el de este JB-75.

Resumiendo, ambos bajos son una gran inversión, teniendo en mente que su calidad puede variar sensiblemente de una unidad a otra, y que muy probablemente necesitéis invertir el precio del bajo en mejoras. Dada la calidad base de acabados y maderas, cualquiera de los dos bajos son excelentes plataformas para mejorar y tener un bajo estupendo para estudiar o para sacar a la calle sin grandes preocupaciones por si le pasa algo.

JB-75 Pros

  • Unión cuerpo mástil alucinante
  • Acabado de trastes correcto
  • Cómodo con buen balance
  • Bonito

JB-75 Contras

  • Peso elevado en la mayoría de unidades
  • Las pastillas podrían tener más definición y presencia
  • El diapasón podría ser mucho más suave
  • Volumenes muy poco progresivos

PJ-74 Pros

  • Ligero
  • Pastilla Precision con carácter
  • Buen acabado de pintura y golpeador de calidad
  • Mástil muy cómodo
  • Acabado de trastes correcto
  • Peso ligero

PJ.-74 Contras

  • Tendencia al cabeceo
  • Pastilla del puente
  • Las pastillas en general podrían tener más claridad
  • Volumenes muy poco progresivos